Ayer vivimos un momento muy especial con la celebración de nuestra Eucaristía de fin de curso. Toda la comunidad educativa se reunió para dar gracias por las vivencias, el aprendizaje y el crecimiento compartido durante este año escolar.
La misa, oficiada por el Padre Diego Molina SJ, contó con la participación de alumnos desde Infantil y Primaria hasta Secundaria y 1º de Bachillerato. Los estudiantes de estas etapas sumaron sus oraciones, peticiones y alegría en un ambiente de gran compañerismo mostrando los valores de sus corazones.
Ser sal y luz del mundo
Durante la homilía, el Padre Diego Molina dirigió unas palabras entrañables a los alumnos, adaptadas a todas las edades. Inspirándose en el Evangelio, les invitó a ser «sal y luz del mundo» en su vida diaria. Les animó a que este verano aprovechen el descanso para contagiar la alegría del Evangelio, cuidar a los demás y hacer brillar los valores cristianos allá donde vayan.
Agradecemos de corazón al Padre Diego Molina por acompañarnos en estos últimos días del curso escolar.




